lunes, 11 de febrero de 2013
Capítulo 41
Hacía bastante que no hablabábamos con nuestras madres ya que casi no habíamos tenido tiempo así que ese mismo día, Laura llamó a la suya, estuvo hablando con ella y le comentó lo de la gira, como ya se imaginaba, no le hizo ninguna gracia. Al ver como había reaccionado la madre de Laura cada una habló con su madre y obtuvimos la misma respuesta, así que decidimos quedar para dar una vuelta nosotras solas, y poder hablar tranquilamente.
Inma: A ver... Claro que nos ha hecho ilusión, pero es demasiada responsabilidad.
Laura: Es dejarlo todo.
Natalia: Pero... ¿Lo importante no es que estaremos con ellos?
Patri: Claro pero...
María: Yo creo que tendríamos que aceptar, es una experiencia que no todo el mundo puede vivir, es una oportunidad genial. - Todas teníamos dudas, íbamos hablando del tema hasta que nos dimos cuenta que los chicos estaban por allí. Nos quedamos pálidas, no sabíamos si se habrían enfadado al escuchar que probablemente no íbamos a aceptar. Yo, sin darme cuenta, me puse a llorar.
Álvaro: Ven aquí, rubia. - Me sorprendió ver que estaba con esa sonrisa que tenía siempre
Natalia: Pero... ¿No estás enfadado?
Álvaro: ¿Por qué lo iba a estar?
Natalia: Porque... - No podía ni hablar - Seguramente otra persona no se hubiese pensado ni dos segundos el irse con vosotros pero en cambio nosotras... - Él me abrazó más fuerte, y los chicos, al darse cuenta de como estábamos, fueron a abrazar a las demás.
Dani: Preciosas... ¡No lloréis por esto!
David: Es una decisión muy difícil...
Carlos: Sería cambiar vuestra vida.
Blas: No os lo tendríamos ni que haber dicho, ha sido muy egoísta por nuestra parte.
Patri: A..además, aunque quisiéramos, nuestras madres nos han dicho que no...
Blas: ¿Y qué os parecería venir en algún concierto? Uno en toda la gira, por ejemplo. - Nosotras sonreímos.
Laura: ¿Uno solo? - Reímos.
Álvaro: A los que queráis, dejémoslo así.
Inma: Esa idea creo que nos gusta más a todos.
María: Sois los mejores. - Nos secamos las lágrimas y dejamos la tristeza a un lado, no sé ni para que nos preocupábamos, si ellos siempre nos entienden mejor que nadie.
Volvimos cada uno a nuestra casa, ya era tarde. Teníamos que hablar con todas nuestras madres, tocaba volver cada una a nuestra casa, pero no solas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.